www.foroecumenico.com · Todos los derechos reservados  
Celebración del bicentenario

Amanda De Paoli de Pécora

Como creyentes estamos convencidos que la herramienta más relevante que tenemos para ofrecer es “nuestro testimonio”. Contarles nuestra historia es una manera de compartir el amor de Dios. De ese Dios común que nos llamó a servir, más allá de nuestras diferencias, haciéndonos testigos -a todos y cada uno de nosotros- de la Presencia de su Reino de Amor en medio nuestro. 

Realizamos nuestro servicio de voluntariado en una Organización No Gubernamental y Ecuménica, el  Servicio Interparroquial de Ayuda Mutua (SIPAM), que fue creado hace 22 años.

En ese entonces veíamos, con mucha preocupación, a las personas en situación de calle y desatendidas, cuando ellos se acercaban a nuestras parroquias presentándonos sus necesidades: trabajo, vivienda, salud.

Ese Dios común, que nos formó a todos nosotros como sus hijos dignos  y amados, nos llevó a escucharlos cuando ellos nos contaban qué cosas recibían de las otras parroquias. Y así nos dieron la clave. Fue un solo y fundamental paso: debíamos organizarnos y encontrar la manera de que estas personas no llegasen a ser cada vez más necesitadas y dependientes de las instituciones.
 
Esa semilla de unión fue creciendo junto a otras fuerzas igualmente potentes y no dejaría de estar presente en nuestro trabajo: la semilla de la promoción.

Es esperanzador trabajar juntos católicos, anglicanos y metodistas, promoviendo la dignificación de seres humanos que necesitan nuestra solidaridad y la cercanía de Dios.

Este ecumenismo espiritual y práctico nos llevó a enriquecernos en pluralidad, respetando nuestras diferencias a fin de construir puentes y compartir programas comunes que nos permitieran servir al Señor, llevando como bandera los desafíos de su Reino: Misericordia, Justicia y Paz. Nuestra esperanza es asumir coherentemente el mandato de Jesús “que todos sean uno para que el mundo crea”.

SIPAM, con humildad y mucha esperanza, alcanzó con el tiempo algunos objetivos: el día de la Virgen, 8 de Diciembre de 1999 y en cogestión con el Gobierno de la Ciudad, abrió las  puertas del Hogar Monteagudo con un cupo de 100 personas.
 
También en salud SIPAM ofrece  un programa que alienta a trabajar con las personas que nos requieren. Todo con el inestimable apoyo del sistema público y nuestra red de instituciones.

En el 2006  SIPAM –con la colaboración de instituciones privadas y organismos públicos- inauguró la Incubadora de Proyectos Sociales Productivos. Una esperanzadora tarea que apuesta fuertemente a la formación en oficios. Igual lo han  hecho y llevado a la práctica instituciones de la red como el Hogar de San José y el Hogar Monteagudo, la Catedral Anglicana, la Obra de San José, Inmaculada de Belgrano, entre otras.

Quienes integramos esta Red creemos que las personas que servimos no han perdido la esperanza de ser incluidas en la sociedad argentina y dar su aporte para la construcción de una patria mejor para todos.  

Hoy, bajo la advocación de la Virgen, le decimos a nuestros hermanos que SIPAM, desde las parroquias, seguirá acompañándolos. Estamos firmemente convencidos que ellos, con la bendición de Dios, son los únicos y últimos dueños de su destino. Pero mientras parte de nuestra sociedad no logre verlos en las calles, trabajar para  revertir esa realidad, continuará también siendo parte principal de la misión de SIPAM.