Expirado
Cátedras

Stefano Zamagni

Nota en BAE Internacional.

Las nuevas herramientas digitales nacen como máquinas «económicas», con una ciencia y una tecnología orientadas y supeditadas a proyectos económicos y financieros. Responden a modelos de rentabilidad económica sobre inversiones cada vez mayores. 

Este fue uno de los puntos cruciales que analizó  el economista Stefano Zamagni en un seminario del Foro Ecuménico Social y la Universidad Comillas, al referirse a la encíclica sobre Inteligencia Artificial del Papa León 14.

Con su habitual lucidez, el profesor de las universidades de Bolonia y Johns Hopkins, presidente honorífico de la Academia de Ciencias Sociales del Vaticano, planteó cuestiones que iluminan cuestiones que aun permanecen en las sombras. Su pensamiento ha sido de gran influencia en los documentos vaticanos, particularmente en la encíclica de Benedicto 16 “Caritas in veritate”(que él mismo presentó en su momento), sobre todo subrayando el importante rol que cumplen las empresas en el progreso de la humanidad, y en la conjunción que debe darse entre la economía y la ética.

En la mencionada masterclass señaló que la cuestión central es cómo gobernar —no solo regular— la IA sin reducirla ni a una promesa de salvación ni a una amenaza incontrolable.

Al respecto advirtió que no basta hacer que los algoritmos sean más precisos y seguros, sino decidir cómo se diseñan y utilizan estas herramientas, con qué datos, para qué fines, con qué responsabilidades y con qué consecuencias.

Apuntó al transhumanismo y el posthumanismo como una ideología consolidada, fuertemente respaldada por los gigantes tecnológicos. 

El brillante académico destacó que el dogma central de esa corriente es que la tecnología es potencialmente omnipotente y que la capacidad de elegir entre el bien y el mal no deriva de una elección moral según una visión trascendente, sino que depende del conocimiento ilimitado que se puede adquirir gracias a los algoritmos.

El riesgo inminente es claro: la aceptación pasiva de una especie de idolatría de las máquinas, una escatología tecnológica, para la que lo que Zamagni denomina capitalismo oligárquico (no el democrático), llevaría supuestamente a un progreso socioeconómico y, en última instancia, a la liberación de la sociedad.

Zamagni cree que el Papa León 14 adopta una postura inusualmente firme a favor de un humanismo digital, que subraya la centralidad de la humanidad.

Y un aspecto que destaca en ese Pontífice es que propone un proyecto educativo que vaya más allá del uso eficaz de las nuevas herramientas y establezca códigos de conducta, en el cual los algoritmos integren principios éticos en su diseño y en el funcionamiento del sistema.

En ese seminario realizado desde Madrid hablaron otros académicos: Ignacio Brusco (Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires), José Luis Fernández Fernández (Universidad Pontificia Comillas), y managers del ámbito de los negocios: Jorge Lukowski (Epam Neoris), Carlos Zárate (technology officer) y Luis Bameule (empresario), que estuvieron de acuerdo en forma contundente con esa visión ética de la IA, que todavía sigue como una asignatura pendiente en la discusión del destino del planeta.

El Foro Ecuménico Social lo viene desarrollando desde hace mucho tiempo, y ya en 2018 realizó un simposio internacional en el Vaticano, con profesores, directivos de empresas y de ONG, religiosos y hasta cardenales, cuyas conclusiones entregó al Papa Francisco, y fueron contestadas en forma positiva y elocuente por el entonces (y actual) Secretario de Estado vaticano, Cardenal Pietro Parolin.

En esa línea avanzó Francisco 1°, y deberían tenerla en cuenta particularmente quienes se identifican como cristianos, pero que a veces no la defienden con la contundencia que sí lo hace el actual Papa.

                                                           Fernando Flores Maio

                                                       Sociólogo, periodista, escritor, director del Foro Ecuménico Social.