Expirado
Cátedras

Propuestas de Luis M. Bameule, presidente de Agritur San Luis.

Las formuló al exponer en el seminario sobre la Cuarta Revolución Industrial, que organizó el Foro Ecuménico Social en Roma, junto con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano: En síntesis, expresó:

Balance positivo

Temor ante los saltos tecnológicos siempre hubo, pero la historia demuestra que generaron un balance positivo para la sociedad y para el empleo.

Es verdad que los cambios tecnológicos generan traumas puntuales a veces muy duros, como por ejemplo cierre de fuentes de trabajo o incluso ciudades que pueden ser afectadas,  pero sería torpe cerrarse al progreso por temor a ciertos efectos colaterales. Uno de esos efectos colaterales serán las crecientes migraciones.

El desafío es cómo lograr que estas revoluciones, que  son cada vez más aceleradas y bruscas, no lastimen a las personas y sus familias.

Esto implica responsabilidades para gobiernos, empresas y empresarios;  también dirigentes sindicales, educadores, religiosos, etc.

La innovación no la generan sólo las empresas, también los institutos educativos, los centros de investigación, etc. Para que sea más fructífera, requiere algo más que conocimiento.

Paradojas

La fotografía del escenario mundial no es pareja, como no lo es la dotación de recursos naturales, la cultura de los pueblos; la adaptación a los cambios no tiene ni tendrá una recta única.  

Una preocupación: la pérdida del contacto personal (no confundir con la conexión),  el diálogo cara a cara, el escucharse, la contención, el abrazo, cooperan hacia una mejor calidad de vida. La pérdida de sensibilidad implicaría un retroceso importante en la vida de las personas.

Hace 50 años existía preocupación por el hambre que sobrevendría por el crecimiento de la población mundial. Hoy la producción de alimentos no es el problema. Sí es un problema el acceso de todos a los alimentos. Además aparece la obesidad como un tema importante. 

Suena paradójico, que en un mundo cada vez más abierto, el comercio de alimentos es el más trabado después del de las drogas. 

Resulta paradógico que aquellos países con más alto desarrollo de la 4ta. revolución, con el mayor uso de tecnología digital, robotización, etc., tengan las tasas más altas de empleo: Alemania, Japón, son dos claros ejemplos.  

Valores

Es fundamental que se preserven los valores más básicos que permiten que una sociedad se desarolle en paz y armonía permitiendo que las personas crezcan, no sólo en saberes sino que puedan expresar su vocación a pleno. 

Transparencia, honestidad, generosidad, son actitudes que habrá que promover a todo nivel. Seguramente habrá que educar y formar no sólo trasmitir conocimiento sino capacidades de adaptación a los cambios, a los nuevos trabajos que todavía no conocemos, a manejar las transiciones con calma y actitud positiva. No será fácil, pero seguramente es factible y los cambios serán para mejor.

El cuidado de “la casa de todos”, la sustentabilidad ambiental, ocupará cada vez más energía de quienes inviertan y decidan.

La justicia también deberá ponerse a la altura de los tiempos: justicia lenta no es justicia.

Seguramente los servicios generarán más empleo que los procesos industriales.

La innovación acelerada habrá que aplicarla muy especialmente en el manejo de las difíciles transiciones y desafíos que representa la 4ta. revolución.

Debemos considerar a la Familia y la Buena Fé como refugio y, a la vez, impulsora de un desarrollo humano sustentable. 

Incluimos en esta página un video con una de sus intervenciones.

 

 

CÁTEDRA ABIERTA DE RESPONSABILIDAD SOCIAL Y CIUDADANA

AGIPS